El problema de los envases

El último sábado fue Lorena quien, al principio de la clase, nos invitó a reflexionar nuevamente acerca del problema de la basura concentrándonos especialmente en los envases. Todos sabemos que en el mundo en que vivimos existen muchísimos productos que habitualmente consumimos. Todos ellos, son trasladados en algún momento dentro de un envase o más de uno. Sea lo que sea lo que tengas en la mano, existe una altísima probabilidad de que haya estado en un pequeño paquete cuando lo compraste, que a su vez estuvo en una caja cuando fue llevado a aquel local en que lo compraste, que a su vez pudo haber estado atado con otras cajas adentro de un camión.
Lorena enfocó nuestra atención especialmente en las botellas de plástico. Todos nos dimos cuenta de que para poder tomar gaseosa, agua mineral o jugo, producimos una cantidad enorme de basura que tarda hasta 1000 años en descomponerse (lo que quiere decir que la botella que hoy tirás va a seguir existiendo por más de 30 generaciones, pensá que tus tataranietos se van a morir antes).
Imagen de una casa con paredes
construídas con botellas EMIUM
¿Qué se puede hacer para evitar que todas estas botellas contaminen nuestro planeta? Lorena nos contó muchas de las cosas que se hacen para reciclarlas y nos invitó a pensar en nuevas posibilidades. Entre todas esas cosas que nos mostró, nos trajo un buen número de botellas EMIUM, un envase modular interconectable de usos múltiples inventado en conjunto por Mirta Fasci y Luis Pittau. Una botella que es, a la vez, una pieza con encastres que puede ser usada para armar distintas estructuras.
Así que aceptamos el desafío de inventar nuevas formas de reciclar los envases que hoy existen y también nuevos envases.